lunes, 20 de febrero de 2012

A contracorriente

En verano, los días que amanece el mar movido, nos levantamos pronto cojemos nuestras tablas y nos lanzamos al mar.
Al empezar todos estamos muy ilusionados, con muchas ganas de coger la mejor ola y con mucha energía.
Pero siempre cuesta entrar hasta dónde nacen las olas, porque suele haber corriente, porque a veces te despistas y una ola te hace retroceder unos metros y porque nadar a contracorriente te supone taaanto esfuerzo...
Al final acabas llegando a la zona "clave", allá donde el mar está calmado y dónde se inicia todo, haber llegado hasta allí ya es un logro, pero más lo es tomar la decisión acertada sobre si esa será la ola ideal o no.
Cuando ya has ecogido, ya no hay marcha atrás y esa ola será la que te lleve a tu destino final, o bien te deje por el camino.
Cuando volvemos a casa para comer estamos exahustos, pero todos comentamos entre risas las olas que hemos cogido o lo que nos ha pasado.


En la vida real pasa lo mismo, es muy cómodo nadar en la dirección que va el mar, pero cuánto cuesta ir a contracorriente, porque estamos acostubrados a hacer lo que los demás hacen, a seguir las normas sociales y a no "desviarnos" por el miedo a la presión social.
Pero, y si decidimos arriesgarnos y empezar a nadar hacia dentro, hacia lo desconocido, buscando esa ola.

Seguramente nos cueste muchisimo, y por el camino nos digan, no vale la pena, lo que has de hacer es buscarte un trabajo y trabajar duro, pero podemos no hacerles caso y continuar nadando. Probablemente por el camino nos encontraremos otros surfistas, que buscan su ola perfecta y nos acompañarán parte del camino y nos harán sentir que no estamos solos.

Finalmente cuando lleguemos a la primera meta, nos sentiremos un poco aliviados, por el esfuerzo realizado, pero sin duda alguna lo mejor está por llegar y ya no hay marcha atrás. Cuando llegue la ola, lánzate y deja que todo fluya, esas milésimas de satisfacción y de alegría que sientes al conseguirlo es lo más parecido a la felicidad. Eso es lo que sentirás, cuando te hayas arriesgado saliendo de tu zona de confort, cuando hayas superado las adversidades que se te hayan ido presentado y cuando al fin consigas cumplir tu sueño o tu proyecto.

Yo de mayor quiero ser emprendedora social, a diferencia de la mayoría de gente de mi edad, sí, es una opción, no la más fácil, pero si la que me pide el corazón, y ya no hay marcha atrás, ya he empezado a nadar, si quieres puedes unirte!


No hay comentarios:

Publicar un comentario